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Günther Mahr Ideas para la autodeterminación regional Sobre Antonio Sidekum (ed.): Corredor de Idéias. Integração e globalização |
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Para un desarrollo alternativo |
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Editora Unisinos: |
La pretensión del Corredor de las Ideas, en cierta manera un proyecto filosófico concomitante a la comunidad económica del MERCOSUR, es abrir una brecha que corra por los países que desde hace algún tiempo están económicamente asociados: Brasil, Argentina, Uruguay, Paraguay y Chile. Su meta es promover la integración en la parte extrema de América del Sur – el Cono Sur – mediante la implantación de una red intelectual, así como de instituciones comunes y el alineamiento a nivel formal, por ejemplo el reconocimiento mutuo de los grados académicos. |
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A partir de tres principios – democracia, identidad y derechos humanos – así lo dice el Manifiesto de São Leopoldo, el pensamiento en las universidades – ya que todos los participantes pertenecen a la comunidad académica – deberá »transformarse en un baluarte para el desarrollo alternativo frente al pensamiento único y la modernización conservadora« (18). El Corredor fue fundado en 1998 en Maldonado (Uruguay). Desde entonces hubo reuniones anuales, la última tuvo lugar en mayo del 2000 en Valparaíso (Chile). En esta ocasión se hablará sobre la colección que reúne las contribuciones a la conferencia de mayo de 1999 en São Leopoldo (Brasil). |
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Lo que tenemos que anticipar es que América Latina, que desde la lejanía europea podría parecer relativamente homogénea, en efecto está inhibida en sus pretensiones de unificación por diferencias bastante reales, así como influida desde siempre por el nacionalismo muy fuerte de sus diferentes estados. Por otro lado se sabe bien que también hay muchos rasgos comunes – en comparación, por ejemplo, con Europa – tales como el carácter relativamente uniforme dado por los idiomas y las culturas iberos. Además los problemas internos – corrupción y extremas desigualdades sociales – así como la dependencia del extranjero – sobre todo a causa de la carga de la deuda enorme, son similares. El sentimiento de marginalización en el sistema mundial produce el temor comprensible de ser atropellados por la globalización. |
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Identidad como unidad en la diversidad |
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»Nos pronunciamos por una integración que trascienda la unificación aduanera, el realismo político y el irrestricto alineamiento con los poderes mundiales.« |
¿Cómo es posible en este escenario histórico definirse filosóficamente? Lo que salta a la vista, es un nuevo entendimiento de los conceptos de identidad y cultura en los autores. Con esto se pretende responder en un cierto sentido positivo al fenómeno de la globalización. Eso se puede ver en la aspiración a concebir toda autodeterminación como abstracción que incluya muchos aspectos permanentemente transformables, lo que resulta en una flexible unidad en la diversidad. Esta actitud abierta no lleva de inmediato a la arbitrariedad y al desenraizamiento de un global village. Los rasgos comunes que hay entre los países de la región, mantienen suficiente peso propio para que sean entendidos como identidad particular, aunque no más en un sentido culturalista o esencialista. |
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Mientras que una parte de los artículos se ocupa de la determinación de una posición pertinente a la situación actual, otros se dedican a la reelaboración de las tradiciones de pensamiento comunes. Ambos enfoques se complementan: desde hace mucho la Historia de las Ideas en América Latina se ha puesto al servicio de la búsqueda de una identidad que la ayude a orientarse en el presente y en el futuro. Bajo la forma de un movimiento subcontinental aparecía por primera vez en los años cuarenta. En este período tuvo una tendencia determinadamente nacionalista. Hasta los años sesenta aparecieron muchas obras sobre la historia de las ideas mexicana, brasileña, argentina etc. Luego, a partir de los años setenta, prevalecía la perspectiva de Nuestra América. Más tarde, este latinoamericanismo fue criticado con alguna razón por autores posmodernos, porque a veces se deslizó en lo placativo y homogeneizador. Sin embargo, la alternativa propuesta de restringirse solamente a diferenciaciones y a "pequeñas historias", es para los autores del Corredor igualmente cuestionable. De lo que para ellos se trata es de reavivar la idea de la patria grande a un nivel regional, utilizando sin duda hoy en día las generalizaciones con más cuidado. |
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»Cuestionamos el presente Estado de Malestar y la reimplantada concepción sobre la rapacidad ingénita del hombre, así como la recolonización del orbe mediante deudas astronómicas, avasallamiento de legítimas expresiones regionales, manipulación informativa y domesticación de intelectuales.« |
Bien que se quiera anudar a Bolívar y Martí, los héroes del pensamiento de la unidad latinoamericana, no se pretende hacerlo en el tono entusiástico y a veces teleológico que marcaba a muchos escritos de los setenta, por ejemplo los de Leopoldo Zea. Las "ideas" en que se piensa, deben ofrecer perspectivas para acciones concretas que puedan contribuir algo al aumento del nivel de vida de los habitantes de la región, que después de veinte años de neoliberalismo se encuentra en una situación difícil. Contrastando con algunos países europeos, en los que a pesar de problemas crecientes como desocupación y desmantelamiento de servicios sociales a paso lento, el nivel de vida de amplias capas de la población aún crecía en los años noventa, en Latinoamérica el empobrecimiento va aumentando (aunque Chile parece ser una excepción, se sabe, que sus éxitos no han conducido a una solución verdadera de la cuestión social). La ideología de la competencia ("compite y ganarás"), hoy reimplantada por todas partes, encuentra en los autores una negación masiva. Como ideal a seguir se ve una "solidaridad iluminada", que no reprima más como ocurrió a veces en el pasado lo individual en favor de lo colectivo. |
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Pues bien, mucho de esa autodeterminación se queda en lo vago. La crítica del neoliberalismo tendría que tratar de explicar más concretamente los contextos económicos y de desarrollar una teoría de la dependencia. Faltan enfoques como los ofrecidos por la teoría así llamada en los años sesenta. Trabajar la historia de las ideas económicas de los últimos cincuenta años (Eduardo Deves Valdés) es sin duda una tarea encomiable y puede crear ideas inéditas. El intento de esbozar el modelo de una solidaridad nueva presentado por Euclides André Mance, es bien saludable, pero parece una utopía lejana que no se encuentra suficientemente relacionada con la negativa realidad actual y que permita formar una alternativa fehaciente. |
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"Pequeña resistencia" en lugar de "Tercera Vía" |
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Mauricio Langon: |
Una "Tercera Vía" (Blair, Giddens) o una "sociedad civil" (Schröder) que se adapte a las condiciones cambiantes del capitalismo afirmándolas, no es discutido por los autores del Corredor como en Europa. Entre las líneas de sus contribuciones, algo deja vislumbrarse que probablemente también sea necesario para las fuerzas realmente críticas en Europa: que para una filosofía orientada hacia la praxis, la tarea en los próximos años no será la construcción de grandes alternativas para la sociedad, sino más bien la organización intelectual de la "pequeña resistencia", que aunque se erige sobre la base de una crítica radical del capitalismo, bien conoce al mismo tiempo la improbabilidad de profundos cambios políticos en el presente. |
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En el campo de la educación es necesario seguir ateniéndose a los viejos ideales humanísticos al modo del pensar autónomo de Kant (Mauricio Langon). La historia de las ideas debe fomentar un sentimiento común por una metodología que rebase las fronteras nacionales, tomando por ejemplo como objeto de estudio la región de La Plata (América Platina). Hay que adquirir conciencia de la propia historia y los propios intereses en el contexto de la realidad de una red universal. La crítica de los paradigmas dominantes (consumismo, hedonismo) y de la manera prepotente en que se trata de introducir en las conciencias de todos, los íconos de una cultura determinada a través de las industrias de películas y de música occidentales, ha de partir del reconocimiento del hecho de que al menos en el nivel de los idearios que son influidos – y perjudicados – por los medios masivos, ya hoy la globalización es una realidad. Tomando en cuenta eso, la insistencia en la diferencia de las culturas parece de alguna manera obsoleta, en todo caso no corresponde suficientemente a los retos que pone la situación. Eso se expresa en algunas contribuciones más teóricas. |
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La cultura y la interculturalidad desde una perspectiva nueva |
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»El discurso antrópico propone regresar al referente humano como punto de partida insoslayable en la articulación de una filosofía intercultural.« |
José Luis Gómez-Martínez critica un concepto de cultura que la entiende como un "objeto" definido de una manera fija. Con eso rechaza las posiciones del hindú Raimundo Panikkar y del mexicano Guillermo Bonfil Batalla, que defienden la pureza de las culturas contra sus formas híbridas, denunciadas como degeneración. Bonfil Batalla habla despectivamente de la "desindianización" de los indígenas que vivieran desraizados en las ciudades mexicanas. Frente a eso, Gómez-Martínez insiste en que al menos en América Latina casi no hay más "indígenas" verdaderos, sino que existe sólo gente que pertenece al menos a dos culturas. Partir desde una cultura determinada no sería entonces conforme a la realidad. El enfoque intercultural de Fornet-Betancourt también es criticado, porque, aunque concede al individuo una cierta libertad personal, pone más de relieve el concepto de cultura en vez de tomar en cuenta al hombre concreto que no quiere otra cosa que afirmarse en su situación histórica respectiva. |
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Günther Mahr |
¿Pero cómo es posible distinguir entre un ser "auténtico" y un ser "alienado", si criterios fijos como la pertenencia a una cultura pierden su vigencia? Como se sabe, las consideraciones clásicas marxistas no han producido mucho de valor al respecto, porque no han atendido suficientemente a la complejidad y la diversidad de los mundos de vida. Un planteo interesante al respecto es presentado por José Luis Rebellato: contra afirmaciones simplistas de la realidad que brindan la imagen de un orden equilibrado, Rebellato resalta el paradigma, prestado de Fritjof Capra, de la complejidad de las condiciones naturales y humanas. A eso corresponde el modelo del "rizoma" encontrado en Deleuze y Guattari, un sistema de raíces ampliamente distribuido con diferentes entradas y salidas. Un pensamiento que reconoce la complejidad de la vida, dice Rebellato, sería autónomo y autopoiético. Por otro lado una actitud linear reduccionista lleva a fenómenos como la expansión, la competencia, la dominación y la heteronomía. El enfoque sistémico integrativo pone en cambio el acento sobre la intuición, la aproximación holística, la sustancialidad y la cooperación. Por decirlo así, Rebellato toma lo mejor de la posmodernidad, lo utiliza para una crítica del neoliberalismo y lo pone al servicio de una ética de la liberación. |
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El libro presentado aquí sólo en algunos de sus aspectos, constituye un informe transitorio sobre un esfuerzo de pensar común. Los autores tienen clara conciencia del hecho de que no hay respuestas simples a la situación actual. Están seguros, sin embargo, de que algunos conocimientos útiles sólo serán alcanzables sobre la base del reconocimiento de la propia situación y tradición y por el esfuerzo hacia la unidad. |
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