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Stefan Gandler
Peripherer Marxismus. Kritische Theorie in Mexiko

Hamburg 1999



deutsch  


Hamburg: Argument,
1999.
459 páginas
ISBN 3-88619-270-9



Argument-Verlag:
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»Die Stärke von Echeverrías Ansatz liegt darin, analysieren zu können, wie linke Politik zu oft die konkreten Formen einer bestimmten Gesellschaft, die auf ihrer ganz spezifischen Art und Weise der Produktion und Konsumtion von Gebrauchswerten fußen, übersehen hat und somit die realen Möglichkeiten zu einer radikalen Umgestaltung nicht ergreifen konnte.«

Stefan Gandler
(22)

  En la periferia de la actual sociedad mundial no han desaparecido los problemas típicos de la temática marxista, como la explotación económica, el mutuo condicionamiento entre relaciones de producción y de poder, así como su encubrimiento ideológico. En Latinoamérica, especialmente, se ha mantenido vivo hasta hoy un marxismo no dogmático prácticamente ignorado entre nosotros, incluso por la misma "teoría crítica". Al presentar el pensamiento de Adolfo Sánchez Vázquez y de Bolívar Echeverría, dos filósofos que actualmente trabajan en México, Stefan Gandler se propone, explícitamente, romper el eurocentrismo filosófico en el quehacer teórico de la izquierda.
  Sánchez Vázquez, en su obra capital Filosofía de la praxis (1976), se refiere básicamente a los trabajos iniciales de Marx, especialmente a las Tésis sobre Feuerbach que también ocupan un lugar central en la interpretación de Stefan Gandler. Sánchez Vázquez entiende el concepto de "praxis" no en el sentido corriente de práctica cotidiana en el mundo de la vida, sino como una reflexión científica y filosófica que deviene en una praxis crítico-social. Aquí se distinguen tres niveles: praxis como fundamento, como criterio y como propósito del conocimiento. Para cada uno de estros tres niveles busca Sánchez Vázquez una solución por fuera del marxismo dogmático. La tesis marxista del primado de la praxis la entiende Sánchez Vázquez en el sentido de que sin praxis es imposible el conocimiento de la realidad, que, entonces, también la praxis social participa en la creación de la realidad. La praxis emancipadora, por tanto, no está determinada económicamente ni reposa en un sujeto histórico. Sus propósitos no están tampoco previamente dados en ideas abstractas o en pretensiones de validez de la razón, que simplemente habría que ejecutar, sino que ellos se aclaran en una compleja dialéctica de teoría y práctica. El cambio subjetivo de la consciencia y el cambio de las condiciones objetivas constituyen una unidad inseparable. Sin embargo, el concepto de praxis de Sánchez Vázquez, a pesar de todo su esfuerzo diferenciador, queda moviéndose en una cierta generalidad que deja sin respuesta algunas cuestiones relativas a su mediación con la práctica cotidiana.
  La inconformidad con un concepto tan amplio de praxis constituye el punto de partida del pensamiento de Bolívar Echeverría, un alumno de Sánchez Vázquez. Echeverría amplía el concepto marxista de praxis en dos direcciones que son de mucho interés para una filosofía intercultural. En primer lugar él se ocupa de la dimensión cultural del "valor de uso" de las cosas a partir de una conexión de la semiótica de Saussure y el pensamiento de Marx. La producción de aquella dimensión aunque esté fijada por la ley del valor capitalista, no está por ello totalmente determinada. Por ello para Echeverría la cultura no se ve, como sigue siendo común en el marxismo, como un fenómeno secundario del proceso económico, sino anclada en el centro de la producción de valores de uso. Segundo: Echeverría distingue dentro del capitalismo varios "ethos" con lo cual no se refiere a formas tradicionales de vida sino a comportamientos modernos frente al modo de producción capitalista. Al contrario de las filosofías de la historia, que plantean un desarrollo histórico linear progresista, Echeverría considera la simultaneidad de pluralidades horizontales de diversos tipos de modernidad que hacen que las dimensiones insoportables del capitalismo se hagan llevaderas.
  La presentación que hace Gandler en "Teoría crítica en México" despierta sentimientos contradictorios. Por una parte me parece cuestionable que ambos autores se interpreten sobre todo a la luz de los estudios marxistas de Alfred Schmidt pues así se pierde en gran medida el contexto de la historia del marxismo latinoamericano. Por otra parte me parece que en la filosofía de la praxis de Sánchez Vázquez se dejan sin más de lado, reflexiones fundamentales sobre la orientación normativa, tales como las desarrolladas por los francfortianos en la teoría del discurso. Si no se trata de una simple presentación sino de una interpretación crítica, como se lo propone Gandler, sería necesario entonces introducir una confrontación de la filosofía de la praxis con los aportes de la teoría del discurso. A falta de esto quedan el pensamiento de Sánchez Vázquez y el de Echeverría en un lugar indeterminado tanto en relación a la discusión latinoamericana como en relación a la europea. Sin embargo, como la filosofía de la praxis de Sánchez Vázquez pone al descubierto de una manera tan decidida los fundamentos de la praxis del cambio social, ella no puede menos que tener un benéfico efecto correctivo en las mentalidades occidentales.

Hans Schelkshorn, Viena



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