home
bibliografía · reseñas   
temas bibliografía agenda archivo antología calendario enlaces perfil

Miguel Gamboa

Caminos hacia una racionalidad intercultural

Sobre Diana de Vallescar Palanca: Cultura, multiculturalismo e interculturalidad. Hacia una racionalidad intercultural



Diana de Vallescar Palanca:
Cultura, multiculturalismo e interculturalidad. Hacia una racionalidad intercultural.
Madrid: Perpetuo Socorro,
2000.
446 páginas
ISBN 84-284-0597-2




Editorial:
external linkPortal

1

  Para llegar a la propuesta de una racionalidad intercultural la autora parte de un análisis crítico de gran número de definiciones y enfoques que se asocian a la cultura (cap. 1 y 2) y al multiculturalismo como realidad y más que todo en tanto debate sobre políticas multiculturales (cap. 3). La filosofía intercultural (cap. 4), especialmente según los enfoques de Raimon Panikkar y Raúl Fornet-Betancourt, constituye el punto de apoyo principal (pero no único) para abrir paso a una racionalidad intercultural (cap. 5). El libro concluye con un resumen muy ágil: Tesis conclusivas.

2

  Diana de Vallescar Palanca recoge investigaciones que indican que de seis definiciones de cultura utilizadas a comienzos del siglo XX se pasó entre 1920 y 1950 a unas 150 y ahora, según algunos autores, se pueden registrar más de 500. En una primera aproximación ella relaciona, esta explosión con las insuficiencias tanto de las definiciones "duras" como de las "blandas". Estas últimas, sin embargo, constituyen un avance con respecto a las primeras, avance que se debe especialmente a la antropología. Para la autora un concepto de cultura debe ser multidimensional, complejo y dinámico. Ella resalta la necesidad de aproximarse a él de manera interdisciplinaria e intercultural. Pero, más allá de percibir las insuficiencias de las definiciones y enfoques, Diana de Vallescar pide que se tome en cuenta que límites e insuficiencias, así como de puntos fuertes, caracterizan a todas y cada una de las culturas conocidas.

3

  El enfoque contemporáneo del multiculturalismo, incluso en la versión de Taylor que aboga por derechos diferentes y no generales, es insuficiente, argumenta Vallescar. Se trata de un laudable reconocimiento al otro, de una invitación a la coexistencia y de una petición de autonomía a favor de todas las culturas y subculturas. Pero esta solución, ideal y deseable, se formula dentro de los marcos del liberalismo que lleva la exclusiva marca cultural de occidente. Además, en el mundo actual se acumulan numerosos conflictos y problemas que desbordan la capacidad de análisis y solución ofrecidos desde el liberalismo, desde una cultura en particular (así sea la occidental) o desde varias culturas que coexisten sin propósitos comunes. Con Panikkar la autora considera que el multiculturalismo es el »mito de nuestro tiempo« pero que habría que ir más allá de su ornamentación superficial. Hay que tomarlo como »referencia práctica« y también como »detonador de una revisión teórica«. Esta pasa por la interculturalidad.

»[E]l diálogo intercultural tendría que suscitar una experiencia semejante a ésta:
'Viniste a nosotros con dos corazones abiertos. Ahora están llenos de comprensión y emoción tanto para nuestro mundo como para el tuyo. Tú también me has dado a mí el regalo de un segundo corazón. Ahora tengo conocimientos y comprensión que van más allá de lo que hubiera podido imaginar. Aprecio tu amistad. Ven en paz, nuestros pensamientos están puestos en tu protección'.«

Diana de Vallescar Palanca
(406; citando la experiencia de un aborigen australiano)

4

  Diana de Vallescar considera necesario, entonces, el desarrollo no solo de una filosofía intercultural (cap. 4) sino de una racionalidad intercultural (cap. 5 y Tesis Conclusivas). La primera debe dar cuenta de algunos descubrimientos a los que condujo el debate cultural, o dicho en las palabras de la autora, dar cuenta del lento fin de tres axiomas de la antropología:
  de la unidad psíquica del género humano;
  de la unidad de la historia humana y
  de la unidad de la cultura.

5

  La autora, que comparte la idea de que hay que distinguir por una parte la lógica de la tradición por otra la hermenéutica y pragmática de la misma, concluye también en que junto a la impresionante »diversidad humana« plasmada en las culturas, se constata »la gran medida de comunalidad (commonality) que comparten todas ellas«.

6

  Comunalidad es entonces sinónimo de »sustrato básico humano de similitud« o de »invariantes humanos«. La fórmula paradigmática puede decir, entonces, que a la »igualdad humana« corresponde la »diversidad inter-intracultural«. Surge inmediatamente la pregunta de cuál es la naturaleza humana a la cual se adapta la cultura. Una respuesta dada en nuestro tiempo no debería prescindir, como ha sido el error frecuente, de una perspectiva intercultural. Por retengamos, por un momento, la referencia a la diversidad intracultural. Este es un enfoque que para la autora es de importancia cardinal. Indica que ninguna cultura es cerrada u homogenea; que, además de procesos (externos) impulsados por la multiculturalidad o la interculturalidad, cada cultura está sujeta a cambios y conflictos desde su interior. Ninguna persona es completamente idéntica a su cultura (puede producirse incluso »desobediencia cultural«), los grupos sociales que comparten una cultura (de manera diferente por lo demás) pueden entrar en conflictos sociales y políticos e incluso constituir subculturas. Toda cultura es entonces incompleta, conflictiva, tiene algo de aleatorio, pudo ser diferente y puede serlo más adelante. Esto habla a favor de la interculturalidad.

»Esto ... significa que la interculturalidad no posee, a priori, un estatuto epistemológico. Las bases del encuentro, se han de implementar durante el diálogo concreto.«

Diana de Vallescar Palanca
(269)

7

  En la perspectiva filosófica, la autora destaca como trabajos pioneros los enfoques de Franz Wimmer y Ram Adhar Mall y como propuestas más elaboradas las de Fornet-Betancourt y Panikkar que ella comparte ampliamente. En gran parte el libro de Vallescar consiste en una presentación amplia y sistemática de las ideas de Panikkar (paradigma interreligioso-intercultural) y Fornet-Betancourt (paradigma liberador-intercultural).

8

  Dentro de una valoración positiva, la autora anota, de paso, algunas críticas a Wimmer y Mall. Refiriéndose al diálogo filosófico intercultural señala que además de ser un instrumento para un intercambio y alcanzar un consenso (polylog) debería ser valorado en relación con su »capacidad transformadora entre los interlocutores« (196). Ella agrega que Wimmer – con la propuesta del polylog – estaría proponiendo sumar tradiciones lo cual conduciría a una universalidad englobante o super-cultural »bastante problemática«. En gran parte el problema radicaría, según ella, en que el esfuerzo de Wimmer por superar la centralidad occidental no está acompañado de una deconstrucción de las categorías filosóficas propiamente occidentales.

9

  La autora coincide con Mall en la búsqueda de »una racionalidad universal, situada mas no local«. Pero en el »diálogo comparativo de las culturas« propuesto por Mall, critica, que ello »implica ya la posesión de un punto o criterio de referencia« (195).

10

  Al leer el estudio de Vallescar sobre Panikkar no pude dejar de pensarse en los pronósticos pesimistas que desde otro extremo intelectual se hacen sobre el choque de las civilizaciones. Las fronteras entre algunas de las grandes religiones son todavía muy cerradas. Panikkar ha producido una obra filosófica sorprendente precisamente por haberse situado en estas zonas fronterizas para buscar salidas. Como la autora considera que la interculturalidad no debe ser solo una actitud intelectual sino un nuevo comportamiento de los seres humanos, la búsqueda "interreligiosa-intercultural" y el diálogo teológico juegan un papel cardinal en su argumentación.

Miguel Gamboa
es lector sobre cultura latinoamericana en la Universidad de Graz, Austria.


11

  Otra gran área del tema cultural es la dimensión social y política que es abordada de manera explícita en la filosofía de Fornet-Betancourt. Aquí el debate intercultural no brinda escape seguro a quienes quieran eludir los graves problemas de nuestro tiempo. Todo lo contrario. La cultura también se puede ver como testimonio de un sufrimiento ocasionado por relaciones de opresión. La racionalidad intercultural debe tener entonces una dimensión liberadora.

12

  El libro de Vallescar es una densa confrontación con diversos enfoques que tienen que ver con la multiculturalidad y la interculturalidad. Hay constantes referencias a una literatura imprescindible. Las dos grandes columnas principales son las obras de Panikkar y Fornet-Betancourt. Más de 400 páginas en letra pequeña que vale la pena leer y tomar en serio.



temas bibliografía agenda archivo antología calendario enlaces perfil

inicio  |  búsqueda  |  mapa de sitio  |  boletín  |  interphil  |  pie de imprenta  |  donativos