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Günther Mahr

El lugar de la verdad

Sobre Víctor Flores García: El lugar que da verdad. La filosofía de la realidad histórica de Ignacio Ellacuría


 Relevancia y ubicación social del pensar



deutsch  


Víctor Flores García:
El lugar que da verdad. La filosofía de la realidad histórica de Ignacio Ellacuría.
México: UIA / Porrúa,
1997.
(Filosofía de Nuestra América)
295 páginas
ISBN 968-842-669-5




Universidad Iberoamericana,
Difusión Cultural:
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Editorial
Miguel Ángel Porrúa:
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1

  Interesarse por este libro y la filosofía de Ignacio Ellacuría, exige del lector europeo contemporáneo la voluntad no sólo de tomar en serio las preocupaciones de un continente ajeno a él, sino también de adentrarse en una concepción de la sociedad que en este momento no está en boga en nuestras latitudes. Una actitud, pues, que se podría llamar – siguiendo en eso al menos las modas del lenguaje – "coraje intercultural". Puesto que, aunque sólo se han pasado diez años desde la muerte de Ellacuría (fue asesinado junto con otros cinco padres jesuitas en noviembre de 1989 por un grupo de militares salvadoreños), el teatro histórico del mundo centroamericano de los años setenta y ochenta, en que se es invitado a sumergirse aquí, parece alejado hoy en día años luz. De tal modo los sucesos de los años 1989-91 han trasladado, por lo menos en Europa, las coordenadas del discurso filosófico.

2

  Si durante el otoño pasado, en el territorio de lengua alemana el debate de Peter Sloterdijk junto con la, sin duda, importante cuestión de la técnica genética calienta a las animas filosóficas, si el discurso político en Europa gira con frecuencia sólo alrededor de las modalidades del deterioro social, y si en estas ocasiones en muchos articulos de prensa sólo se habla de un "ciudadano anónimo" (si no hubiera más un "arriba" y und "abajo" con sus intereses respectivos), entonces un discurso, que todavía se atreve a hablar no sólo de ideología y crítica, sino también de opresión y liberación parece curiosamente desplazado.

3

  Para la filosofía de Ellacuría los problemas sociales de América Latina que también en su esfera de actividad, en El Salvador, desembocaron en una guerra civil sangrienta, no fueron sólo fondo, sino también objeto esencial de un pensamiento relevante. La realidad social fue para Ellacuría el lugar privilegiado en donde la verdad filosófica se podía demostrar y debía patentizar su significación. Totalmente impensable hubiera sido para él lo de llevar la discusión intelectual de una manera de hacer alusión a la situación social, sin mencionar también sus contradicciones fundamentales, ante todo pues la distribución desigual de los bienes, los intereses de poder de los ricos y la oposición de los pobres contra ellos.



 Filosofía y política


»[...] podría sostenerse que la debida politización de la filosofía consistiría radicalmente en hacer del filosofar un pensar efectivo desde la más concreta situación real sobre la realidad más total y concreta.«

Ignacio Ellacuría
(Filosofía y Política. En: Estudios Centroamericanos 284 (1972), 53)

4

  Nacido en el país vasco de España en 1930, Ellacuría entró en la orden de los jesuitas con los diecisiete años. Hizo sus estudios de filología clásica desde 1949 en Quito (Ecuador), desde 1958 hasta 1962 también de teología en Innsbruck, donde fue ordenado sacerdote en 1961. Durante estudios adicionales en Madrid conoció su compatriota Xavier Zubiri (1898-1983), cuyo pensamiento ejerció una influencia permanente sobre él. En 1967 presentó su tesis de doctorado sobre Zubiri en Madrid y luego se trasladó para siempre a El Salvador, en donde ya había vivido durante 1949 y desde 1955 hasta 1958. En la célebre universidad Centroameriana "José Simeón Cañas" (UCA), en donde fue rector durante nueve años, enseñaba hasta su muerte prematura.

5

  Para Ellacuría y los otros padres jesuitas que enseñaban en la UCA fue lógico tomar regularmente posición frente a las circunstancias sociales y políticas de El Salvador. Ellacuría lo hizo de una manera exclusivamente orientada en el bien tanto del hombre singular como de todo el país. Aunque sin duda simpatizó con las intenciones de los pobres y por eso con la teología y filosofía de la liberación, nunca se sintió obligado a tomar partido del Frente Farabundo Martí para la Liberación (FMLN). En sus comentarios aparecidos en la reconocida revista Estudios Centroamericanos trató de guardar equidistancia frente a los grupos rivales y no dejó de denunciar también los errores que comitió el movimiento de liberación.



 Limitación histórico-situativa del conocimiento


»El que todo pensamiento esté situado y condicionado no significa necesariamente que esté predeterminado; más aún, no hay forma más radical y posibilitante de liberarse de condicionamientos que el propio pensamiento. Los denunciadores y liberadores del aspecto ideologizante del pensamiento, han realizado esta tarea desde el pensamiento mismo.«

Ignacio Ellacuría
(Filosofía para qué. En: Abra 11 (1976), 9)

6

  El ideal de Ellacuría fue la actitud insobornable de Sócrates y como éste la pagó con la muerte. Su costumbre de hacer preguntas críticas y de desenmascarar lo malo ideológico en los discursos debió convertirlo tanto en irritación para los gobernantes como en enemigo de toda forma de dogmática no importando si viniera de sus superiores eclesiales o de algunos redentores marxistas demasiasdo seguros de sí. En su obra filosófica partió de la tradición de Hegel, Marx y Zubiri, pero desarrolló pronto su modo propio de »realismo materialista abierto«.

7

  Interpretó la realidad histórica como proceso dinámico, cuyas fuerzas motrices no serían explicable exclusivamente por la dialéctica. Una comprensión total de la realidad era para él algo generalmente imposible, puesto que la percibió como el todo, en que nosotros mismos nos encontramos y que nos mueve sin que fuera totalmente sujetable al control de nuestro pensamiento. Cualquier posibilidad de conocimiento queda pues limitada por la situación histórica.

8

  Según Ellacuría nos encontramos en el centro de un movimiento que produce modos de realidad cada vez más superiores. Lo que incluye también planos spirituales que trascienden lo material. La filosofía como manifestación maxima de la realidad es para Ellacuría una metafísica intramundana. Como teólogo que fue también, reconoció que los límites de nuestro saber que Kant había trazado, debían ser respetados, puesto que la obra de Dios en el mundo no se puede demostrar. Sin que eso signifique que la fé desde una perspectiva práctica sea ya refutada.



 No obsoleto ni irrelevante


Günther Mahr hizo un doctorado en filosofía en la Universidad de Viena; es presidente de la Sociedad Interdisciplinaria para la Filosofía Latinoamericana de Viena.

9

  Víctor Flores García deja en su exposición espacio amplio a la historia antes del asesinato de Ellacuría en el otoño de 1989, lo que parece justificado tenida debida cuenta de la gran importancia social que alcanzaron las tomas de posicion de éste y la relación estrecha de su filosofía con las preocupaciones de la liberación. En los capitulos más estrictamente filosóficos se debe reconocer el empeño del autor de exponer el pensamiento complejo de Ellacuría a través de un lenguaje simple. Sólo se podría anotar que en uno u otro caso tal vez una estructuración un poco más clara hubiera sido posible.

10

  En general es una introducción muy útil que despierta las ganas de sustraerse al espíritu del pensamiento contemporáneo y de interesarse más por las contribuciones de Ellacuría al pensamiento de la liberación, por ejemplo por su obra póstuma capital, Filosofía de la realidad histórica. Un pensamiento que aun sin estar en boga en este momento, no es obsoleto ni irrelevante.



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