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Lagos: Excel Publishers,
1992.
143 páginas
ISBN 978-30130-3-3
(African Philosophers Series)
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Este volúmen de la filósofa nigeriana Sophie B. Oluwole contiene ensayos y conferencias que van de 1976 hasta los años 90. Comprende dos áreas temáticas: 1) Problemas eternos y 2) Interrogantes políticos.
La primera parte está consagrada al análisis de la magia, la reencarnación, la creencia en dios y los principios de la moral yoruba, es decir, temas que en la cotidianidad africana tienen un gran papel. Oluwole pone énfasis en señalar que a estos fenómenos no se puede uno acercar con la torpeza cientificista que descalifica y excluye todo lo que no pasa en su sistema. Ella afirma que los misterios son fenómenos que todavía no se pueden entender, sin que eso quiera decir que no pueden llegar a serlo. La ciencia no debe adoptar la actitud de sencillamente ignorarlos o declararlos irreales sino que debe analizarlos, documentarlos y tratar de determinar su modus operandi. La autora intenta entonces aclarar, partiendo de un énfoque primordialmente epistemológico, cuál es el sistema de pensamiento que está en el fondo de esta forma de relacionarse con el mundo y qué función desempeña en el tejido social.
En la segunda parte sus anotaciones sobre temas políticos son muy provocadoras. Por ejemplo en "Institutional Neutrality and Academic Freedom" ella afirma que son inseparables la aspiración a neutralidad institucional de las universidades y la neutralidad individual de cada uno de los académicos. Lo esencial de la libertad académica y de la integridad intelectual es precisamente la ausencia del interés en la investigación. Mientras que la libertad política sea practicada bajo el manto de la libertad académica, se justifica la intervención de las instituciones políticas, opina Oluwole. Igualmente provocador es su análisis en "Democracy or Mediocracy". La democracia descansa en el derecho al voto para todos y en la eligibilidad general. Mientras que el derecho al voto, como derecho fundamental que decansa en la razón de cada ciudadano, está fuera de discusión, la elegibilidad general es algo problemática. Los seres humanos se distinguen según sus cualidades y capacidades. En este sentido no son todos los seres humanos capaces de ejercer poder político. El problema de las democracias modernas consiste entonces en que la diferencia cualitativa entre los seres humanos se deja de lado en su igualación numérica. Encontrar una solución a esto es la tarea de la moderna politología.
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